Casa en Sevilla

Casa de Luna. Alojamiento en Sevilla y Carmona

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INFORMACION TURISTICA CARMONA.

 

  • Alcazar de la puerta de Sevilla, s/n
  • Tel. +34 954190955  Fax +34 954190080

 

Itinerario:

  • Alcazar de la puerta de Sevilla.
  • Plaza de San Fernando.
  • Iglesia de Santa Maria.
  • Museo de la Ciudad.
  • Visitas concertadas en el telefono 954190955.
  • De Miercoles a Domingo en Español e Ingles.
  • Horario de 11:00 a 13:30 h.
  • Salida desde la Oficina de Turismo de Carmona. Maximo 30 personas 
Nota:No esta incluido el preco de la entrada a los Monumentos.

Aqui podra descargar en formato MP3 las ruras audioguiadas de los princupales momumentos de Carmona

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     Situado al oeste del recinto amurallado y en el punto

más alto de Carmona. Pedro I lo hizo restaurar en el S. XIII y lo convirtió en uno de

sus palacios favoritos. Los Reyes Católicos levantaron el cubete y embellecieron  las

dependencias reales.

El terremoto de 1755 le afectó mucho y desde entonces la ruina ha sido progresiva.

Las ruinas de este Alcázar rodean en la actualidad al Parador Nacional de Turismo.

Sobre el frontón de su monumental fachada de piedra se especifica la fecha de construcción: 1755 y se encuentra el escudo de armas de la familia Quintanilla.
Muy interesantes son las lacerías islámicas que decoran los mechinales de los balcones de la fachada lateral.

Esta casa es un ejemplo típico de la arquitectura solariega sevillana. El patio central es de planta cuadrada y las dependencias se organizan en torno a en dos plantas.

 

                                  

Es destacable el lienzo de la Virgen de Gracia que se encuentra en la escalera.

Pila bautismal de barro vidriado del S. XV.

La Casa Palacio Marqués de las Torres es un ejemplo de la arquitectura carmonense palaciega del S.XVIII. Es un lugar céntrico de la ciudad, y actualmente se ubica en él, el Centro de Interpretación y museo de la ciudad.

Este centro abre sus puertas con la presente exposición, que no pretende un análisis exhaustivo de la historia, sino que es un intento de esbozar una serie de posibles enfoques de dicha historia. La visita al Centro se hace paseando por la secuencia de salas ordenadas cronológicamente.

Fundado a principios del S.XVI.

Pertenece a una comunidad de franciscanas concepcionistas.

Cuenta la leyenda que fue creado bajo los auspicios de Isabel I para encubrir a un amante de Fernando "el Católico".

Reformas posteriores le dan su apariencia barroca.

 

 

 

Convento de clausura de monjas franciscanas clarisas.

Fundado por Bula Pontificia en 1460 y protegido por la Duquesa de Arcos, Doña Beatriz Pacheco.

Debido a la lentitud de su construcción abarca varios estilos

 

 

 

 

Máximo exponente de la arquitectura religiosa carmonense.

Levantada sobre el solar de la antigua mezquita mayor, de la que se conserva todavía el patio de las abluciones.

La verdadera importancia de este conjunto arquitectónico radica en el templo cristiano, concebido según la estética tardogótica andaluza.

El templo presenta planta de salón, con tres naves y capillas situadas entre los contrafuertes laterales.
La construcción se realizó en dos fases durante los siglos XV y XVI. En la primera se realizó hasta el coro y, en la segunda, desempeñó un papel importante Diego de Riaño.

Del periodo barroco se conservan la Puerta del Sol y la capilla Sacramental.

Las obras de la torre se iniciaron en el S. XVI y concluyeron en el S. XIX. El capitel y el reloj se deben a una donación de Carlota Quintanilla.

El descubrimiento de la Necrópolis de Carmona sucede a finales del siglo XIX, gracias a la iniciativa de Juan Fernández López y del arqueólogo inglés Jorge Bonsor.


La Necrópolis se data en torno al siglo I. El ritual de enterramiento más frecuente era la incineración. Los cadáveres eran incinerados en quemaderos excavados en la roca donde se colocaba la pira. En ocasiones, estos quemaderos se utilizaban también como enterramiento, depositando las cenizas en la fosa, que se cubría con sillares, ladrillos o tégulas. Una vez cubiertos de tierra, se colocaba una estela para indicar el lugar y el nombre del difunto.


El mausoleo colectivo, formado por una cámara subterránea, de carácter familiar, es el tipo de enterramiento más generalizado en la Necrópolis de Carmona. Se accede a él por un pozo escalonado. La cámara suele ser cuadrangular, con un banco que recorre la parte inferior de las paredes, donde se colocan las ofrendas y sobre el que se abren los nichos. En algunas cámaras quedan las huellas de las puertas que las cerraban, otras debían de cerrarse con una losa. La parte externa de los enterramientos debía de estar con cipos, estelas o túmulos y otras construcciones de las que no se han conservado testimonios. Para ocultar la tosquedad de la roca, las tumbas se decoraban. La Necrópolis es uno de los yacimientos más importantes de la Península porque conserva gran número de pinturas.

     Se trata de un santuario dedicado al culto de las divinidades de Cibeles y de Attis. La veneración de estos dioses orientales llegó a alcanzar una enorme importancia en Roma. Attis dios que moría y resucitaba cada año, arraigó entre los carmonenses, tal y como lo demuestran otros hallazgos en la Necrópolis, y significó la recuperación de una forma de religiosidad propia, vigente en las culturas orientales y mediterráneas con las que Carmona mantenía indudables relaciones desde hacía tiempo. Junto a este dios, la Diosa Madre, encarnación divina de la naturaleza, señora de la vida y de la muerte representada mediante la forma anicónica de un betilo (piedra ovoidea). No obstante, la figura del elefante ejerció desde su descubrimiento tal fascinación que llegó a convertirse en el símbolo de la eternidad más destacada de este edificio.

  La tumba de Servilia, la más monumental de las estructuras tradicionales representadas en la Necrópolis. Se atiene a modelos helenísticos y reproduce una lujosa mansión, con un amplio patio porticado al que se abren diferentes estancias.

Uno de estos ámbitos lo constituye la galería cubierta, en cuyo tramo central se encuentra una cámara donde parece ser que estuvo originariamente la escultura de Servilia.

En el frontal del patio porticado se halla la cámara funeraria, que tiene un gran vestíbulo, de planta trapezoidal, cubierto por bóveda apuntada; ésta le confiere un carácter singular sin precedentes en el lugar.

En definitiva, todo invita a pensar que la tumba, fechada en época de Augusto, debió pertenecer a una familia de poderosos gobernantes-funcionarios romanos.

La Puerta de Sevilla es uno de los elementos más representativos del amplio y rico conjunto arquitectónico de Carmona.

Aunque se han encontrado restos arqueológicos datados entre los siglos XIV y XII a. C., su origen está establecido en el siglo IX a. C., por lo que en el monumento, que fue declarado histórico-artístico antes incluso que la Giralda de Sevilla, se reflejan, igual que en un diario, los hitos y acontecimientos de la Historia de Occidente, en los que la ciudad ha participado o de los que ha sido testigo.

Efectivamente, han quedado impreso en los sillares de la Puerta de Sevilla la cultura de los habitantes del interior de la meseta peninsular, del Mediterráneo Oriental, fenicios, cartagineses, romanos, árabes y, finalmente, cristianos.

Los cartagineses construyeron un baluarte sobre la primitiva torre del siglo VIII a. C., confiriéndole las primeras trazas de su aspecto cuadrangular, pesado y potente, para hacer frente al asalto de los ejércitos romanos. Estos reforzaron y reformaron la estructura levantada por los cartagineses con el conjunto de puertas que todavía hoy puede verse. Sobre el bastión erigieron un podio y un templo.

Estas intervenciones y las restantes que se realizaron por los romanos, especialmente durante el siglo I de nuestra era, hicieron de Carmona "la ciudad más fuerte de la Bética durante la antigüedad", tal como proclamó Cesar al conquistar la ciudad.

A partir del siglo XII se realizaron diversas intervenciones. El arco de herradura situado en el lado occidental es de época almohade. En 1885 fue destruido el arco denominado de Felipe II que se situaba más occidental que el almohade. El conjunto quedó despojado de las casas anexas en los años sesenta. En 1973 se realizaron las últimas restauraciones que permitieron habilitar el Salón de los Presos Bajo y Alto, el Patio de los Aljibes y la Torre del Oro, desde donde se pueden observar unas magníficas imágenes del caserío carmonense.

  Tuvo Carmona, en época romana, cuatro puertas que permitían la comunicación de la ciudad amurallada con el exterior. De ellas sólo permanecen dos: la de Sevilla y la de Córdoba, debido a las numerosas y decisivas batallas ocurridas en nuestra tierra con el paso de la historia.

En el urbanismo romano estas dos puertas principales se conectaban por el "cardo máximo", constituyendo el principal eje viario de la ciudad.

Aún hoy permanece, casi sin cambios, este trazado que permite el acceso a la ciudad por ambas puertas y su interconexión.

Por los resultados de las investigaciones arqueológicas sabemos que el S. I fue para Carmona una etapa de prosperidad económica que propició la construcción de grandes e importantes edificios públicos, entre ellos la Puerta de Córdoba, que constituiría no sólo una puerta de carácter defensivo sino incluso propagandístico.

En la Puerta de Córdoba podemos apreciar las huellas de las diferentes culturas que en nuestra ciudad se han establecido con el paso de la historia.

En época de los Reyes Católicos la Puerta perdió su primigenia función defensiva y, con ello, su austero aspecto militar, tomando una función fiscalizadora de los productos elaborados fuera de las murallas, ejerciendo en la práctica como una aduana y adquiriendo, por tanto, una arquitectura civil.
En el S. XVI se le hicieron reformas renacentistas y a principios del S. XVII se acordó colocar hermosos motivos ornamentales, como escudos y estatuas de mármol, hoy en día perdidas, que dignificaron la Puerta.

El aspecto barroco se le confirió en época de Carlos II, con las reformas de 1688.
A finales del S. XVIII se realizó la última intervención, a cargo del afamado arquitecto neoclásico, natural de Carmona, José Chamorro, reedificándose parte del monumento y consolidándose el conjunto.

En el intradós del vano principal se mantiene un interesante lienzo dieciochesco, que representa a la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad.

En las últimas investigaciones arqueológicas, realizadas con carácter previo a la restauración, se ha descubierto que posee dos puertas pequeñas, a cada lado de la principal, que se cegaron en el S. II, a causa de la inestabilidad política, encontrándose actualmente en el interior de las casas adosadas, lo que la convierte en la única puerta romana de tres arcos, de carácter defensivo, que existe en la península ibérica.

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